~Tú supiste exactamente quien era...
aquella vez...
hace años...
y ayer...
tú siempre has sabido quien soy.
Tú siempre lo sabes, todos los días.
Te obsequié todas mis flores.
~Me miras en toda mi fragilidad... y siento tanto miedo.
~Nadie puede mirarme. Nadie puede hacerme más de lo que soy. Nadie puede poseerme. Nadie puede hacerlo como yo. Nadie es perfecto como yo.
~Nadie-sabe-nada. Alabado sea nadie. El maldito hijo de puta. Alguien (yo) tiene esta voz y estos labios... y estas uñas... y esta mirada extraña que sólo tu puedes ver, y te parece algo tan lindo... y esta cintura... y estas caderas que tanto te gusta sentir moverse sobre ti... y estos pies suaves y blanquecinos... y estas manos perfectas, y algo siniestras, con que acaricio tu piel y tu alma. Y entonces soy esta criatura hermosa, dueño absoluto de ti, puse una correa en tu pene que conecta a tu muñeca. Yo soy tuyo. Porque así lo quiero.
~Siento tantos deseos de dormir. Pero no quiero dormir solo. Nuestra cama es muy muy cómoda (la verdad es que la mesa también lo era, pero son cosas distintas, no?). Dormiría contigo, entre pasteles, caramelos y caricias.
~Quiero ser uno contigo para siempre.

~Yo pienso que si Kaori Yuki me conoce se muere! xD
~Por qué siento tanto dolor y tristeza?
~La respuesta: segmentos aleatorios de código... radicales libres que se agrupan para formar la naturaleza de lo que podríamos llamar alma.
...La mota amarga de un alma...
[Esto es de un cuento de Asimov. Don't fuck with Karyu]
Frase de hoy: "Seño, mueva su raja!"

